viernes, 23 de diciembre de 2016

Hoy lo es

Siempre he tenido miedo a la oscuridad. Hoy no. Hoy abro los ojos en mitad de la noche más cerrada que cuatro paredes, un suelo y un techo han podido crear para mi, y sonrío. Miro a la cara a cada uno de los cientos de monstruos que esperan agazapados en las sombras, hambrientos, con los colmillos afilados, para lanzarse sobre mi y quitarme quizás lo único que me queda. Y sonrío. Soy más monstruo que todos vosotros juntos, capullos. Diría que hoy, pero temo que siempre. Que siempre lo fui. Que nunca lo seré. Que nunca puede ser nunca. Hasta que lo es. Y hoy lo es. Y sonrío. Porque siempre he tenido miedo a la luz. Y hoy más. Hoy cierro los ojos en mitad del día más despejado que no diré nada sino todo lo que no hay a mi alrededor ha permitido, y sonrío. Miro a la cara a cada uno de los cientos de yos que desde recónditos huecos de mi ser esperan erguidos, orgullosos, con las palabras afiladas, para quitarme quizás lo único que me queda. Y sonrío. Soy más yo que todos vosotros juntos, capullos. Diría que siempre, pero temo que hoy. Que hoy lo fui. Y tú también. Que nunca más lo serás. Y yo tampoco. Porque nunca puede ser nunca. Hasta que lo es. Y hoy lo es. Y me duele de tanto sonreír. Y hoy lo es. Porque nunca he tenido miedo a las despedidas. Y hoy lo es.

PD. De mi ojo derecho ha salido una lágrima mientras escribía despedida. Pero ha vuelto sobre sobre sus pasos. Ha vuelto a entrar. Creo que se había dejado la luz encendida.

PD2. No me gustan las posdatas.



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