Ya que estás.
Te digo.
Que si no lo escribo reviento.
Y lo intento,
siento el viento en mi cara al mirar el estante,
ese instante es ventana antes libro ahora historia que acaba y no es cuento,
lo sé,
que tengo cientos de miles de esos en los que miento si digo que entiendo el encanto que tanto llama al fuego que viene y se va,
que enciende a quien sabe que nunca no es nunca sino siempre más.
Y ya que estoy.
Sigo.
Ellos guían.
Pies que ves mover sin ser motivo o causa de casualidad,
que ven llover,
que ven de ir y no de ver no debe ser cuerdo en re, sol o luna
en esta hora bruja más jamás que nunca escupo magia, sangro ganas, loco lloro.
Yo.
Roto.
Todo oro tiene algo de plata.
Y ya que vienes,
quédate.
Ja! Qué línea más fina separa al soñador del iluso.
Y al final reventé a pesar de haberlo escrito.
Joder es que llamarte no puede ser más bonito.
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