viernes, 9 de diciembre de 2016

De par en par



No se torna la noche en día esas noches que no son noches, sino días, y el viento que no entra por la ventana buscando el calor de lo humano, que tiene la suerte de poder soñar lo que hay al otro lado de esa ventana que siempre quiso ser puerta, cerrada, por dos o tres o más sitios. Que si aquí fuera tienes frío mejor no entres animal del sinsentido, gato de tres pies y diecisiete ojos que no ves todo lo que querrías y quieres todo lo que ves, que si vieres todo lo que fue sabrías que no es a lo que vienes, así que mejor vete, que la lluvia se confunde con lágrimas en los ojos ajenos a aquellos que miran y deshace en papel sus pupilas debajo de párpados de cristal que quieren ser ventanas que quieren ser puertas, cerradas, por cuatro o cinco o más sitios. No te aferres tan fuerte a la poesía o acabarás con el rostro ensangrentado, me dicen, y los labios que beses sabrán a café y recordarás que no te gusta el café y amanece por fin y alguien me pregunta y cubierto en rojo no te reconoces pero su voz me suena familiar. Pero sí me gusta su olor. Pero no sabes qué responder. Y las palabras se ponen de acuerdo para huir de sus libros porque ya no quieren ser simples historias y las sábanas recorren cuerpos desnudos que ya no son, que no sé si llegaron a ser, y la luz llama con fuerza pero sigo dormido y cuando vuelvas te encontrarás una puerta, cerrada, por seis o siete o más sitios, que quiere ser párpado que quiere ser ventana que quiere ser puerta, abierta. De par en par.


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