sábado, 24 de diciembre de 2016

Borradores perdidos #2

La tristeza me da ganas de vomitar. Y al abrir la puerta no puedo llorar por mucho que quiera, y al abrir la puerta todo sigue oscuro quizás porque al abrir la puerta la puerta no está abierta. Y al abrir la puerta hay demasiada luz. Probé a cambiar la bombilla por una que no funcionara. Pero no tenía la llave y ya ves tú, cuando llegué el pájaro se había escapado. Me dijeron que no buscara, que es así como se encuentran las cosas. Pero dime cómo llego a tiempo si el autobús ya ha zarpado y es el pez el que está muriendo por no estar fuera del agua. Que no, que las cosas no funcionan así. Que yo lo he probado y aún no me enciendo y eso que las pilas son nuevas. Me rompí y el médico me mandó al relojero. Cuando llegué me dijo que la cocina estaba cerrada. Yo hambriento y la nevera abierta. Y el frío se escapa, busca a quien lo encerró. Quiere venganza. Y la encontrará. Cuando deje de buscar. Es curioso. Hay gente que viene y que va o que va y no viene o no quiere venir si no va pero no va si sabe que va porque no va a venir. Porque no vas a venir. Pero yo te digo que vuelvas. Que vuelas, te digo. Digo té y quiero que vuelvas. Que vuelas y digo quiero. No te. No te lo digo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario