He visto cómo te marchabas
una y otra vez
y otra vez y una,
sin luna no hay sol
y sin sol no me ves,
y a tus pies
el suelo tiembla,
largas piernas indecisas
terremotos de conciencia.
Cada paso que pasa
cada segundo que das,
cada instante más distante
y ya sin antes ni después,
tu semblante indiferente
oculta el fuego bajo tu piel.
Y no hacen juego tus anhelos
con el suelo que te guía
y qué sería
de ti
si aquel que es dueño
de tus sueños
bajo el cielo
de tu cuarto
hiciera un pacto con las nubes,
y lloviera cada noche si no subes
a por él.
A por él, a por mi, es por ti, es por ser.
Sólo tienes que volar en la tormenta
con tus alas de papel.
No hay comentarios:
Publicar un comentario