viernes, 18 de abril de 2014

Roto

-Estoy roto. Quisiera saber si usted me podría arreglar -le dijo al relojero.
-Todo tiene arreglo -respondió el anciano mientras le miraba con atención por encima de esas diminutas gafas que descansaban en la punta de su huesuda nariz-. Pero unas piezas tan grandes no serán baratas.



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