domingo, 16 de marzo de 2014

Sentimientes

-¿Qué pasó?
-Pues... Supongo que se acabó el amor.
-¿Y no te quedaba más?
-No... y me gasté el dinero que tenía en algo para merendar.

...

Pocas grandes avenidas del mundo se salvan ya de tener uno de los majestuosos leones de la Feelion Company sobre alguno de sus imponentes edificios. Y si no es un león, serán las estilizadas letras de Smilin' con su inconfundible sonrisa a modo de subrayado. Hay más, muchas más, cada una con su estudiado logotipo y su atractivo eslogan, pero esas son las que consiguieron imponerse. Las que manejan el cotarro. Las que ahora mismo son dos de las marcas más valiosas del mundo, habiéndose conseguido meter en el top 10 superando a pesos pesados como Samsung o la mismísima Coca-Cola. ¿Y vendiendo qué? Lo que la gente quería. Ni leyes físicas, ni filosofías, ni teorías morales, ni historias de ningún tipo. Oferta y demanda, eso es lo que mueve el mundo. Y es que hacía tiempo que la gente dejó de tener sentimientos.

Literalmente.

...

Nos encontramos en lo que algunos estudiosos dicen ser una sociedad automática. Y no en el sentido de que todo va tan bien que parece funcionar solo. Nada más lejos. Iremos al diccionario de la Real Academia Española para poder definir con propiedad el término que es aquí cuestión de estudio, del que nos quedamos con la siguiente acepción:

automático/ca.
1. adj. Perteneciente o relativo al autómata.

Y dirás bueno, autómata, eso me suena un poco a ciencia ficción, pero sí, creo que voy entendiendo... Por si acaso miraremos unas líneas más arriba de este gran libro que es el diccionario (lectura recomendada para muchos) para que entiendas de verdad a qué me refiero:

autómata.
1. m. Instrumento o aparato que encierra dentro de sí el mecanismo que le imprime determinados movimientos.

Mejor, ¿no? pero sigamos leyendo:

2. m. Máquina que imita la figura y los movimientos de un ser animado.

Vale, pero ¿qué me quiere contar este tipo? te preguntarás. Ya llega:

3. m. Persona.

Exacto.

Lo que es una persona me imagino que ya lo sabrás, yo soy una persona (eso dicen) y tú también lo eres (eso espero), así que dejaré el diccionario de nuevo en la estantería mientras vas asimilando conceptos.

El protagonista de nuestra historia es también una persona. Más concretamente, es una persona del sexo masculino, esto es, un chico, que nació hace algo más de veintinueve años. Y, al igual que el resto de personas del mundo, él también carece de sentimientos.

Salvo cuando se puede permitir comprar algunos.





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