Allí se quedaron. Ya no iban a seguir adelante, y no
entiendo muy bien por qué.
A veces lo intento, me paso horas dándole vueltas. Me pregunto
cuáles son las razones por la que decidieron pararse. Por qué después de todo
lo que han pasado, de todo lo que han dejado a sus espaldas, de repente un día no
quieren continuar. Para mí eran un referente, un ejemplo a seguir. Nunca
miraban atrás, sabían cuál era su camino y, a pesar de no ver el final, confiaban
ciegamente en que el tiempo las llevaría a su sitio, que tenían un destino
aguardando en algún lugar. En algún momento. Y siempre seguían adelante con la
esperanza de alcanzarlo. Pasara lo que pasara. Cada una a su ritmo, pero no
dejaban que nada las detuviese, nunca, ni siquiera un instante. No flaqueaban,
eran todo constancia y decisión, todo arrojo y valentía. Y ahora… Habían abandonado.
Me gustaría preguntarles por qué, pero solo puedo
imaginármelo. Quizás se cansaron de dar vueltas y más vueltas persiguiendo algo
que nunca llegaba. Quizás se dieron cuenta al fin de que no se puede confiar en
el tiempo, embaucador entre embaucadores, guía ciego para aquellos que se dejan
llevar. Quizás simplemente dejaron de creer que tenían un destino esperando. O quizás… No
lo sé, quizás fue que se le acabó la cuerda al reloj.
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