viernes, 21 de junio de 2013

El grito

Tenía ganas de gritar.
Y gritó.
Gritó mucho.
Durante horas.
Una vez empezó, no pudo parar.
Sacó todo lo que tenía dentro.
Todo lo que alguna vez decidió guardar, y, acomodado ya en su ser, no hacía más que corroerle las entrañas.
Angustia, ansiedad, miedo, dolor, inseguridades.
También esos sentimientos que se quedaron a medio sentir.
Y rabia.
Mucha rabia.
Todo escapó de su cuerpo con aquel grito.
Y se vació.

Ahora duerme en una caja de cerillas.


No hay comentarios:

Publicar un comentario