viernes, 3 de mayo de 2013

Lo que le comía por dentro


Las notaba subir desde el estómago, arañando sus entrañas, hasta la garganta. Y allí las retenía. Las acumulaba. Una tras otra.

Su cuerpo acabó en el suelo, a unos metros de su cabeza. Nada en la habitación se salvó de ser salpicado cuando el cuello le reventó.

Todo estaba cubierto de palabras.

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